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Hello world!

Como casi todos, he pasado los últimos años subiendo contenido personal a las redes sociales; principalmente en mis cuentas de Facebook, Twitter y Linkedin. Aunque el debate sobre la propiedad del material que subimos parece estar fuera de duda, amparado por las leyes que protegen a los consumidores, está claro que al no disponer del control material no tenemos el control del 100% de nuestro contenido digital, aunque solo sea porque andamos diseminándolo sin método, rastro, ni conocimiento por las diferentes redes sociales interrumpidamente.

 

¿Qué pasa con nuestros datos que circulan por la red? ¿Pensamos en las consecuencias?

Aunque en este artículo publicado en Confilegal se puede leer un amplio resumen sobre la situación en general, me ha llamado la atención el siguiente párrafo:

La consecuencia de no leer las condiciones es que no sabemos las implicaciones que tienen las acciones que realizamos en las redes, que cada vez tienen más usuarios. “Si no nos fijamos en las condiciones es probable que nuestros datos se sirvan a terceros, como empresas del grupo e incluso a otras empresas, o lleguen incluso a comercializar esos datos con fines comerciales”.

Repito: “Lleguen incluso a comercializar esos datos con fines comerciales”.

Tampoco creo que haya que volverse loco. La privacidad, a efectos, comerciales, está sobrevalorada. Esta semana me llegaba un tuit de Luis del Pino que reflejaba muy bien al absurdo al que estamos llegando:

Por otro lado, está además la forma arbitraria en que las diferentes redes sociales pueden decidir sobre el alcance y las posibilidades que ofrecen tus perfiles; por ejemplo, limitando el alcance orgánico de las publicaciones en Facebook sobre los seguidores acumulados.

El objetivo de este blog es convertirlo en un timeline independiente que se sincronice a su vez con las redes sociales. Un sitio donde encontrar todo. No está este Timeline concebido para ser un espacio reservado exclusivamente a reflexiones sesudas. Habrá de todo: tuits o frase plasmadas al vuelo, fotos, vídeos, etc. Una combinación de todo tipo de formatos. Del mismo modo que espero combinar asuntos personales, familiares, profesionales…

Si la propiedad es una de las condiciones básicas para una sociedad libre, habrá que concluir que para ser verdaderamente libres en una sociedad digitalizada tenemos que ser propietarios de, al menos, una pequeña parcela donde protegernos de los algoritmos y la arbitrariedad de terceros. Y cuesta sólo 5 euros al mes. Son, como otras, necesidades que iremos incorporando a nuestro día a día.

Hoy llega el momento de tomar el control. De centralizar toda la información en una plataforma propia. Poco a poco iremos encontrando formas de conectar con cada red social, donde se vuelca contenido diferente, claro está. Pero hay una premisa que debe quedar clara, en una estrategia web 360 la web de cada uno, con dominio propio, debe ser el centro.